lunes, 7 de marzo de 2016

Enseñando gramática - Rubem Fonseca




¿Estás triste?
No sé. Tal vez.
La tristeza da cáncer, ¿sabías?
Pensé que arrugaba la nariz.
Lo digo en serio.
Últimamente todo lo dices enserio.
Cuando bromeaba me reclamabas.
Ni tanto mar ni tanta tierra.
Pusiste coma después de mar.
Estoy hablando, no escribiendo.
¿En tú oración hay coma después de mar?
No. ¿Estás haciendo análisis sintáctico y morfológico de la frase?
En la frase usas una figura sintáctica llamada elipsis.
Suficiente. Es por esas cosas que no quiero vivir más contigo.
¿Porqué sé gramática y tú no?
Entre otras cosas.
¿No te gusta coger conmigo?
Usaré una elipsis aquí. O mejor, una zeugma.
Zeugma es un sustantivo masculino.
Un zeugma, entonces.
¿Significa?
Se sobrentiende.
¿Se sobrentiende porqué ya no te gusta coger conmigo?
Precisamente. Piensa.
Estoy pensando y no lo consigo.
Piensa en nosotros dos en la cama.
Siempre te manifiestas pomposamente a la hora del orgasmo.
¿Pomposamente? Explica.
Exhibición de magnificencia sensual. Mímica.
¿Mímica?
Mímica. Muy bien hecha.
Haré las maletas. Di: hasta nunca.
Hasta nunca.
¿Y esos ojos llenos de lágrimas?
Mímica.
Creo que me quedaré un poco más.
¿Un poco?
Unos días.
¿Días?
Pensándolo bien, unos meses. Pero me enseñas gramática durante ese tiempo.
Entonces deja de estar triste.
Tengo una razón. Tengo cáncer.
¿Lo juras?
Lo juro. Pulmón. El cigarro.
Mi amor, cuidaré de ti.
Pero antes enséñame gramática.

Trad. Manuel Noir



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